Todo aquello que desechamos y tiramos a la basura pasa por un proceso de reciclaje, con el fin de reaprovechar el material posible, ahorrar recursos y reducir el impacto medioambiental.

No obstante, incluso reciclando vidrio, papel y plástico, se genera una enorme huella ecológica que acaba perjudicando no solo el entorno sino nuestra salud.

De ahí surge el nacimiento de Zero Waste o vivir sin generar residuos. ¿Lo conoces? Entra en Axa Health Keeper y evalúa tu estilo de vida con los nuevos tests.

Qué es un residuo

Un residuo es aquel material que ha quedado inservible después de haber realizado su función. En otras palabras, se trata de basura u objetos de los que nos desprendemos porque ya han perdido su valor o porque han dejado de ser útiles para nuestra vida.

Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, los residuos se pueden clasificar por su naturaleza ( peligrosos o no peligrosos), por su ámbito de competencias de gestión (municipales y no municipales) y por su origen (domésticos, industriales y agrícolas).

Por qué es importante reciclar

Siempre nos han contado que el reciclaje de envases conlleva beneficios ambientales, puesto que permite que se ahorren materias primas y agua y que se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero.

Según datos de la organización Ecoembes, desde 1998 solo en España, el reciclaje ha conseguido evitar la emisión de 18,6 millones de toneladas de CO2 a la atmosfera y el ahorro de 448, 25 millones de m³ de agua.

No obstante, para reciclar se necesita mucha energía y numerosos recursos, por lo que no siempre es tan “limpio” como pensamos.

Movimiento Zero Waste o Residuo Cero

La población mundial genera más de 3,5 millones de toneladas de plástico y otros residuos al día, 10 veces la cantidad de hace un siglo, tal y como publica National Geographic.

Esta situación ha provocado que cada vez más personas se sumen al proyecto Zero Waste o Residuo Cero, una tendencia considerada mucho más sostenible que reciclar, ya que consiste en no tener que tirar casi nada.

El primer paso de quienes la practican es no comprar nada envasado e intentar que su producción anual de basura quepa en un tarro de 235 ml, siguiendo un estilo de vida más minimalista, concienzudo y respetuoso.

Muchas de las ideas que propone el movimiento ocasionan cero residuos y resultan más económicas a largo plazo, como por ejemplo:

– Utilizar servilletas y pañuelos de tela

– Emplear vinagre y agua para limpiar

– Usar recipientes de vidrio o acero inoxidable para guardar la comida

– Llevar bolsas de tela para hacer la compra

– Rechazar comprar cosas con mucho envasado

– Comprar solo lo que se necesita

– Reutilizar los objetos desgastados o comprar bienes de segunda mano o reusables

Asimismo, comprar productos locales, alimentos en los mercados y más vegetales que procesados ayuda vivir con esta filosofía. Cuando no se tiene opción, se puede dejar el envase en caja, porque los supermercados lo reutilizan. De esta manera, dejaremos claro que no queremos frutas envueltas en plástico.

Ahora bien, antes que dejar un objeto tirado por la calle, siempre será mejor depositarlo en el contenedor correspondiente para que se recicle.

Los pequeños cambios pueden ser poderosos.