Trekking es un término originario de los años 80 con el que los alpinistas denominaban a las caminatas que daban hasta llegar a la base del Himalaya o los Andes. El senderismo es andar por sendas y caminos de montaña debidamente señalizados. Te explicamos en qué consiste cada actividad y las diferencias entre ellas.

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Qué es hacer trekking

El trekking consiste en explorar caminos de áreas aisladas, como terrenos montañosos, en lugares donde no hay medios de transporte. Aventureros y exploradores, tanto amateurs como profesionales, acceden a través de esta actividad a rincones recónditos e inaccesibles.

Su objetivo principal 8además de disfrutar de la naturaleza) es aceptar el desafío de la aventura. Algunas de las grandes rutas de trekking del mundo son el Camino de Santiago en España; la John Muir Trail (que acaba en el valle de Yosemite de EE.UU); el circuito de Annapurna en Nepal; o el Laugavegurrin en Irlanda.

Beneficios del trekking

  • Mejora la condición física: caminar, escalar rocas, subir colinas… todo ello le da a nuestro cuerpo un eficaz entrenamiento, mejora nuestra fuerza y agilidad.
  • Favorece el corazón: la práctica regular de trekking puede aumentar la fuerza cardiovascular, ya que el corazón debe bombear con más fuerza para mantener el nivel de actividad.
  • Reduce la obesidad: es una de las mejores formas de perder o mantener un peso saludable. Se queman unas 100 calorías por cada 1,5 kilómetro recorrido.
  • Disminuye la ansiedad: andar a pie (sea cual sea el ritmo) libera adrenalina, hace segregar endorfinas y reduce la tensión y ansiedad.

Diferencias entre trekking y senderismo

Senderismo y trekking son dos términos que se usan a menudo indistintamente. Pero no son lo mismo. Te explicamos cuáles son sus principales diferencias:

  • Duración: mientras que el senderismo se asocia con rutas más cortas (horas), el trekking engloba excursiones más largas (una semana o más). De hecho, una gran parte de la experiencia de trekking es la distancia.
  • Señales: las rutas de senderismo suelen estar bien marcadas, con pocas dificultades. En el trekking, aunque es aconsejable planificar bien la salida y establecer las paradas necesarias, el camino puede presentar mayores dificultades, con un terreno más escarpado y exigente.
  • Circular: la caminata en senderismo empieza y acaba en el mismo lugar. En el trekking la mayoría de las rutas no son un viaje de ida y vuelta exacto. Un buen ejemplo de ello es la peregrinación del Camino de Santiago, donde se empieza en Francia y se termina en Galicia.

Consejos para hacer trekking

A la hora de hacer trekking, debemos tener presente que la preparación es tan importante como la actividad en sí. Por tanto, antes de iniciar una ruta debemos entrenarnos bien físicamente y elegir una que se adapte a nuestra forma física.

Una vez establecida el tipo de ruta más adecuada a nosotros, algunos de los imprescindibles son, según la Asociación Americana de Senderismo (AHS):

  • Calzado apropiado: elegir un buen calzado es fundamental porque nada arruina más una ruta que problemas en los pies. Para caminatas largas, con cargas más pesadas o terrenos técnicos, las botas ofrecen más apoyo y sujeción que las zapatillas trail.
  • Mapa y brújula o GPS: un mapa y una brújula no solo nos ayudan a indicar dónde nos encontramos, sino que también nos pueden ayudar a encontrar los sitios en los que podemos acampar o encontrar agua.
  • Agua extra: sin suficiente agua los músculos y órganos de nuestro cuerpo no funcionan correctamente. Consumir poco agua, además de hacer que tengamos más sed, también aumenta el riesgo de hipotermia y mal de altura.
  • Tentempiés: cualquier imprevisto (perdernos, una lesión, un terreno más difícil de lo esperado) puede aumentar el tiempo previsto de ruta. Llevar comida de más (bocadillos, frutos secos, fruta) nos ayudará a mantener la energía necesaria.
  • Ropa de lluvia: vestirnos a capas permitirá adaptarnos a los cambios de tiempo y los niveles de actividad. Una regla básica es evitar la ropa de algodón porque mantiene la humedad cerca de la piel.
  • Botiquín de primeros auxilios: antihistáminicos, analgésicos; vendajes adhesivos de distintos tamaños; gasa estéril; gel desinfectante a base de alcohol; pinzas, ungüento antiséptico; crema de cortisona para picaduras son algunos de los imprescindibles.
  • Protector solar y gafas de sol: especialmente en zonas con nieve, donde es más fácil que nos quememos.
  • Mochila: debemos elegir la que más se adapte a nuestro cuerpo y del tamaño que nos permita llevarla a cuestas sin exceso de peso. Es preferible optar por una que tenga muchos bolsillos de distintos tamaños.
  • Saco de dormir: cuanto más ligero, mejor.
  • Linterna: puede ser la gran olvidada. Pero es esencial, sobre todo cuando llega la noche y tenemos que realizar varias tareas a la vez.
  • Bastones: los palos para caminar nos protegen las rodillas, facilitan el ascenso y nos dan mayor estabilidad.
  • Sin rastro: respetemos la naturaleza, debemos dejarla como la encontramos y recoger todos los desechos. Es aconsejable llevar una bolsa para recoger la basura.

 

Lo mejor de la ruta no es el final, sino el trayecto. ¡Prepárate bien y descubre nuevos lugares!

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FUENTES:

  • Sociedad Americana de Senderismo (AHS)
  • Ruta John Muir Trail
  • American Hiking Society
  • Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago