La isquemia o ictus cerebral es un proceso de aparición súbita que causa daño cerebral por un déficit de riego.
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Qué es una isquemia cerebral

La Real Academia Española define la isquemia como la disminución transitoria o permanente del riesgo sanguíneo de una parte del cuerpo, producida por una alteración normal o patológica de la arteria o de las arterias conectadas a esta.
La Sociedad Española de Neurología (SEN) recomienda el uso del término ‘ictus’ para referirse de forma genérica a la isquemia cerebral, a la hemorragia intracerebral o la subaracnoidea. Y es que se trata un accidente cerebrovascular (popularmente llamado derrame cerebral), es decir, un trastorno del flujo sanguíneo cerebral que altera de forma transitoria o permanente la función del sistema nervioso.
El ictus es la primera causa de muerte en mujeres y la tercera en hombres en España, y encabeza la lista de las causas de deterioro y dependencia funcional. Su aparición está muy ligada a la edad y a factores como colesterol alto, consumo de tabaco y/o alcohol, hipertensión familiar y antecedentes familiares.

Tipos de Ictus

– Ictus isquémico o infarto cerebral: cuando se produce una interrupción del flujo de sangre, por el taponamiento de una arteria. Es el más frecuente de los ictus y supone que la zona que queda sin irrigar sufre una isquemia o falta de oxígeno.

– Cuando el bloqueo no es permanente, hablaríamos de un accidente isquémico transitorio (AIT). En este caso, es posible que las células que se quedan sin flujo no mueran, pero sí pueden quedar secuelas.

– Ictus hemorrágico: cuando una arteria se rompe por un traumatismo, un aneurisma o dilatación. La sangre derramada o hemorragia no alimenta la zona sino que puede provocar presión y daños muy importantes.

Isquemia cerebral

 Isquemia cerebral. Síntomas

El ictus o isquemia puede presentarse de distintas formas, pero si existe alguna de las siguientes manifestaciones puede tratarse de ello:

– Notar repentinamente pérdida de fuerza o entumecimiento de las extremidades, especialmente si son las dos del mismo lado.

– Experimentar de repente confusión o dificultad para hablar.

– Aparición súbita de problemas de visión, ceguera o visión doble.

– Notar inesperadamente pérdida de equilibrio o déficit de la marcha.

– Presencia súbita de dolor de cabeza o cefalea de gran intensidad y poco habitual.

Isquemia cerebral. Tratamiento

Existe tratamiento para algunas formas de ictus pero su eficacia disminuye con el paso del tiempo desde el inicio de los síntomas. El tratamiento en las fases precoces reduce las lesiones cerebrales, la muerte y la incapacidad.
Para un buen pronóstico el ictus debe ser tratado en menos de tres horas por el equipo de neurólogos. Los médicos pueden inyectar medicamentos (ácido acetilsalicílico o aspirina) que disuelvan el coágulo o el trombo y recuperar el flujo sanguíneo.
Generalmente, tras haber sufrido un ictus la persona tenga que iniciar un proceso de rehabilitación y recuperación para tratar de recuperar las funciones alteradas o perdidas, como comunicarse, caminar o recobrar parte de movilidad.