Las mascotas pueden herirnos si se sienten amenazadas, agredidas o a causa de su dominancia. Aunque la mayoría de lesiones no son graves y se curan con facilidad, es importante actuar con rapidez para evitar que se infecte. Te explicamos qué debes hacer, paso a paso.

 

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Mordedura de perro o gato

 

Los perros y, en menor medida, los gatos, son responsables de la mayoría de mordeduras de animales. Los primeros suelen hacerlo, sobre todo, para proteger su territorio; los gatos, en cambio, lo hacen principalmente cuando los humanos los reprimen o intentan interferir en una pelea.

Los perros son responsables del 76% al 84% de las mordeduras de animales en el mundo, mientras que las de gato representan entre el 2% y el 50%, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pese a que se trata de mascotas, las mordeduras de animales pueden causar lesiones que van desde simples arañazos a heridas más graves. En la mayoría de los casos, se infectan con bacterias de la boca del animal que ha mordido.

Las mordeduras de perros tienen un aspecto desgarrado; las de gato, sin embargo, aunque son menos habituales, pueden ser más graves porque son más profundas y punzantes, con mayor riesgo de infección.  En este caso, resultan dolorosas, se inflaman y enrojecen.

 

Enfermedades por mordeduras

 

Una mordedura de perro puede provocar infecciones bacterianas (Pasteurella, Bacteroides), que suelen transmitirse a través de la saliva del perro.

La rabia es una enfermedad que puede afectar a los animales salvajes, no tanto a los domésticos, porque hay la obligación de vacunarlos. Por ello, si conocemos al dueño del gato o perro que nos ha mordido, hay que pedir los registros sanitarios (donde debe estar la vacunación de la rabia).

Si, por el contrario, el animal no ha sido vacunado, o te ha mordido uno callejero, y tiene la rabia, necesitaremos una serie de vacunas. La transmisión de la rabia se transmite por la introducción del virus a través de la saliva, casi siempre por un mordisco o, menos habitual, por arañazos o lamidos sobre heridas abiertas.

El riesgo de contraer la rabia tras una mordedura está entre el 5% y el 80%, en función del animal agresor, la gravedad de la herida o el tipo de virus. Se trata de una enfermedad con pocos o ningún caso en países como España o EE.UU., aunque más común en otros países donde viven animales salvajes.

 

Primeros auxilios tras una mordedura leve

 

Primeros auxilios tras una mordedura leve

 

Si nos muerde un perro o un gato, lo primero que debemos hacer, mientras no acudimos a un centro médico, es aplicar unos primeros auxilios:

  • Limpiar la herida con agua y jabón.
  • Aplicar presión con una toalla limpia en la zona afectada para detener el sangrado.
  • Colocar un vendaje estéril sobre la herida.
  • Mantener la herida elevada para prevenir la infección.

Tratamiento para mordeduras más graves

 

El tratamiento dependerá de la localización de la mordedura (igual que ocurre con las picaduras de insectos) y de si el animal está vacunado contra la rabia o no. Una mordedura requiere atención médica cuando:

 

  • Signos de infección: si hay hinchazón, enrojecimiento, dolor, supuración o fiebre.
  • Sangrado no se detiene después de 15 minutos de presión.
  • La herida traspasa la piel: puede haber lesiones en los nervios o huesos rotos y puede precisar una cura adecuada que puede incluir antibióticos.
  • Eres diabético o tienes una enfermedad que afecta a las defensas (sistema inmunitario).
  • Hace más de 5 años que no te has vacunado contra el tétanos.
  • El animal es salvaje o callejero.
  • El médico determinará si la herida requiere puntos de sutura o no

 

El tratamiento de la rabia se realiza a partir de protocolos de la OMS, que incluyen:

 

  • Lavado y enjuague de la herida
  • Administración de productos como la inmunoglobulina antirrábica
  • Tomar de antibióticos profilácticos en caso de heridas de alto riesgo o de personas inmunodeprimidas
  • Vacuna: se administran 4 inyecciones en un periodo de 14 días

 

Aunque la mayoría de animales domésticos son seres amables, cariñosos y juguetones, hay que saber leer su lenguaje corporal para prevenir posibles ataques y mordeduras.

Si, pese a todo, te atacan, consulta con tu médico o con el personal sanitario más cercano siempre que tengas dudas.

 

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FUENTES:

 

  • Academia Americana de Médicos de Familia
  • Organización Mundial de la Salud (OMS).
  • Mayo Clinic