Existen una serie de contaminantes en el ambiente que pueden afectar tu salud y la de los tuyos. Aprende a detectarlos para prevenir posibles dolencias en el futuro.

En AXA Health Keeper tenemos endocrinos para tratar enfermedades de las hormonas, del metabolismo y de problemas nutricionales. Regístrate.

Qué es el sistema endocrino

El sistema endocrino u hormonal está formado por un conjunto de glándulas, presentes en diferentes partes del cuerpo, que fabrican hormonas encargadas de realizar funciones distintas en cada órgano donde actúan.

La glándulas endocrinas controlan procesos vitales como el crecimiento y desarrollo, la digestión, la respiración, la circulación de la sangre, la función sexual o el estado de ánimo.

Las órganos principales donde trabajan son el hipotálamo (centro del cerebro), la hipófisis (conocida como ‘la glándula madre’), la tiroides y paratiroides (cuello), los islotes del páncreas, las suprarrenales (riñón), los testículos y los ovarios.

Disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos (EDC), hormonales o interruptores hormonales son un conjunto diverso de contaminantes ambientales (generalmente elaborados industrialmente), capaces de modificar el equilibro de las hormonas del organismo.

De acuerdo con la Guía de alimentos disruptores de Ecologistas en Acción, estos contaminantes hormonales pueden alterar la fisiología a lo largo de la vida de una persona desde el desarrollo fetal hasta la edad adulta. En los últimos años ha aumentado mucho la preocupación por la posible toxicidad de estos químicos y su probable relación con enfermedades de la salud.

Cómo afectan los disruptores endocrinos

La Fundación Vivo Sano recoge en su web algunos efectos que pueden tener estas sustancias sobre nuestro bienestar:

Salud reproductiva femenina: pubertad precoz, disminución de la fertilidad, síndrome de ovarios poliquísticos, endometriosis, cáncer de mama y de ovarios.

Salud reproductiva masculina: disminución de la calidad del semen, infertilidad, malformaciones congénitas del tracto urogenital, cáncer de próstata y de testículo.

Trastornos metabólicos: obesidad, diabetes, síndrome metabólico, tiroides.

Problemas cardiovasculares

Enfermedades neuroinmunológicas: autismo, hiperactividad, síndrome de la fatiga crónica, fibromialgia, esclerosis múltiple.

Qué son los disruptores endocrinos y sus efectos sobre nuestra salud: táperes de cristal

Dónde están los EDC

La contaminación que ejercen los disruptores endocrinos es invisible y todos la sufrimos, en mayor o menor medida, de manera involuntaria.

Alimentos: dioxinas en los lácteos, carnes, pescado y marisco.

Productos de higiene personal (ftalatos)

Productos de limpieza, insecticidas, ambientadores (PCBs, plaguidicidas, alquifenoles)

Construcción y decoración (lacas, pinturas, pegamentos, resorcinol)

Otras fuentes, como ropa, juguetes o plásticos (estireno, bisfenol A, PET o polietilterenftalato, PVC o cloruro de polivinilo , etc.)

Bisfenol A dónde se encuentra

El principal disruptor endocrino del plástico se llama bisfenol y se caracteriza por ser soluble en las sustancias orgánicas, como los aceites o el alcohol.

Las partículas de bisfenol se pueden desprender de los envases de plástico y pasar a los alimentos grasos por efecto del calor, por ello se recomienda:

Intentar no usar tantos plásticos: llevar bolsa reutilizable de tela para comprar, beber agua en botella de vidrio, usar tápers de cristal para la comida, guardar el aceite en aceitera de vidrio y evitar envolver con papel film.

Reducir el consumo de enlatados: el interior de las latas se recubre de una fina capa plástica (hecha de resina epoxi), que liberan bisfenol A en la comida.

No cocinar en sartenes rayadas, ya que el teflón que suelta tiene efecto contaminante, y lavarlas con esponjas adecuadas.

Utilizar solo detergentes necesarios para la limpieza del hogar y de higiene personal. Diluir el lavavajillas con agua y, siempre que sea posible, emplear vinagre concentrado.

La Organización Mundial de la Salud pide que se siga investigando sobre los efectos de estas sustancias químicas sintéticas en el sistema hormonal, con el fin de reducir el riesgo de enfermedad y generar ahorros considerables para la salud pública.