A veces, las personas que han tenido una infección vírica, como la COVID-19, experimentan fatiga una vez que ha pasado la infección inicial. La gravedad de la fatiga es diferente para cada persona. Algunas personas podrán seguir con su vida cotidiana, pero tendrán una sensación de cansancio general y constante. Otras, tendrán que aceptar su nueva situación y hacer cambios en su vida.

Por el Dr. Pedro L. González, especialista en Medicina Preventiva y de Salud Pública y periodista científico

La fatiga es una sensación de agotamiento extremo que te interrumpe o impide realizar las actividades cotidianas. No es sólo una sensación de «cansancio», sino que es compleja, con una serie de factores físicos, cognitivos, neurológicos y emocionales, que pueden ser diferentes de una persona a otra.

Las cosas que antes te refrescaban, como dormir o hacer una actividad o pasatiempo favorito, ya no parecen hacerlo. Algunas personas describen la fatiga como si tuvieran «niebla cerebral«, «pilas agotadas» o «estar desconectados».

El autocuidado es una parte integral de la supervivencia a la fatiga y a muchos otros trastornos de salud. A través de un autocuidado responsable integramos en nuestra vida hábitos saludables y aprendemos a conocer nuestro organismo y su respuesta ante los desafíos.

Hay muchas acciones que puedes llevar a cabo para gestionar tu bienestar. Podrían agruparse en tres aspectos: salud física, regulación emocional y gestión de las habilidades vitales. 

Mujer feliz senderismo en el bosque

Respecto de la salud física

Para implicarte en tu autocuidado, tienes que controlar tu salud, gestionar tus medicamentos y los efectos secundarios y, por último, tomar el control de tu salud.

  • Una de las principales acciones que puedes llevar a cabo es vigilar tu estado de salud en general, por lo que es importante saber qué es lo normal para ti, de modo que puedas hacer un seguimiento e informar a tu equipo sanitario en tu próxima cita:
    • Tu rendimiento diario en las funciones físicas, sociales, emocionales y cognitivas.
    • La graduación de la fatiga, el dolor o cualquier otro síntoma que puedas tener.
    • La aparición o el empeoramiento de las dificultades respiratorias, el insomnio, la pérdida de apetito, el estreñimiento, la diarrea y las dificultades económicas.
  • Una forma excelente de llevar un registro es anotar cómo fluctúan tu energía, tu estado de ánimo, tus relaciones con los demás, tu dolor y tu peso durante días o semanas.   Es útil anotar el día y la circunstancia en que aparece o empeora un síntoma. Si notas algo inusual o tienes alguna preocupación, no esperes hasta tu próxima revisión programada.
  • Para conseguir una buena calidad de vida es crucial aprender a manejar tu medicación. Seguir cuidadosamente las instrucciones de medicación proporcionadas por tu médico te ayudará a obtener el máximo beneficio de cada fármaco.  

Respecto de tu estilo de vida

La mejor manera de controlar tu salud es adoptar un estilo de vida saludable. Eso significa adoptar una alimentación de tipo mediterráneo, con abundancia de frutas y verduras y teniendo como fuente proteica principal el pescado, las carnes blancas o las legumbres.

A ello, hay que agregarle la mínima dosis de actividad física diaria, que no significa deslomarse en el gimnasio, sino hacer aquella actividad que nuestro nivel de energía permita, para luego ir aumentando poco a poco. Puede ser hacer las tareas domésticas, llevar a los niños a jugar al parque o caminar a paso ligero.

El principal error de las personas fatigadas es creer que la actividad ligera va a empeorar su situación, pero es todo lo contrario.

También es importante recuperar tu vida en la medida de lo posible en lo que se refiere a las relaciones, los asuntos económicos y quizá el trabajo y los viajes, o tus preocupaciones espirituales.

Respecto de tu vida emocional

Algunas personas suelen dejar de lado las emociones cuando están enfermas y entonces cada cierto tiempo surgen de nuevo.  Pueden aparecer la tristeza, la ira o el miedo por los acontecimientos vividos y las secuelas que deja la enfermedad.

Todos estos sentimientos tienen sentido. Acabas de pasar por un momento difícil.

Afrontar estos sentimientos y aprender a manejarlos es crucial. Para ello, lo más recomendable es el descanso activo, dando paseos en la naturaleza o aprendiendo técnicas de meditación y respiración meditativa que te ayudaran a manejar la ansiedad, el estrés o el ánimo bajo.

Fuentes:

  • Fatigue Symptoms Associated With COVID-19 in Convalescent or Recovered COVID-19 Patients; a Systematic Review and Meta-Analysis. ann. behav. med. (2022) 56:219–234 https://doi.org/10.1093/abm/kaab081
  • Royal college of Occupational Therapists. How to manage post-viral fatigue after COVID-19 Practical advice for people who have recovered at home