La rinitis es un trastorno de salud que afecta a la mucosa nasal y produce secreciones, estornudos, picor e incluso obstrucciones de los canales de la nariz. Vamos a explicar mejor por qué se produce la rinitis alérgica, síntomas y posibles tratamientos.

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Rinitis alérgica síntomas

La rinitis como tal puede ser de dos tipos:

  • Rinitis no alérgica, que puede producirse por una variación hormonal, por una atrofia de causa desconocida de la mucosa nasal, o por una dilatación de los vasos de la membrana mucosa de la nariz.
  • Rinitis alérgica, que se produce por una reacción inmunológica del cuerpo hacia determinadas sustancias (alérgenos) que en la mayorías de los casos son los distintos tipos de polen en la época de floración más abundante (la primavera). También la alergia puede ser debida a los ácaros o a ciertos animales. Este tipo, al no ser estacional, se denominaría rinitis crónica o perenne.

Los síntomas característica de la rinitis alérgica son:

  • Obstrucción nasal, por contenido mucoso.
  • Goteo nasal.
  • Picor de ojos.
  • Estornudos.
  • Tos irritativa.
  • Voz nasal.
  • Dificultad respiratoria especialmente en posición decúbito supino.
  • Síntomas asociados como insomnio, cefaleas, decaimiento…

Fiebre del heno.

Se denomina así a la rinitis estacional o polinosis, es decir a la rinoconjuntivitis producida por la alergia al polen.

El origen del nombre se remonta al siglo XIX cuando se comprobó que a principios de verano, en la campiña inglesa se producían unos “catarros de verano” que creían eran debidos al heno fresco. En las zonas de costa no existían esos males, por lo que viajar hacia localidades con mar se consideró durante años la mejor cura para evitar la enfermedad.

Rinitis o constipado

Como los síntomas del resfriado y de la rinitis alérgica son muy similares, a veces es difícil diferenciarlos. Ten en cuenta que:

El resfriado es de origen vírico y puede acompañarse de febrícula, menos habitual en las alergias. El moqueo y la congestión son constantes a lo largo del día. La mucosidad es más consistente. Dura unos 4 ó 5 días y una vez curado no debería volver a aparecer. La alergia, sin embargo, es más fluctuante, la mucosidad es más acuosa y se alarga en el tiempo.

De todos modos, un especialista es el más indicado para hacer un diagnóstico diferencial.

Tratamiento de la rinitis alérgica

Si se trata efectivamente de un trastorno alérgico, la primera medida para iniciar el tratamiento es alejarse de los posibles causantes de la reacción inmunológica. Esto no siempre es posible por eso se deberán tener en cuenta algunas medidas preventivas:

  • Evita pasear por el campo o por parques públicos en la época de floración.
  • Utiliza mascarilla si debes permanecer en ambientes con niveles de polen elevados.
  • Evita la convivencia con animales si tu rinitis es por dicha causa.
  • Realiza un tratamiento antihistamínico preventivo meses antes de la primavera.
  • Ventila tu casa sólo cinco minutos al día y cuando los niveles de polen son inferiores. Lo mejor es a primerísima hora de la mañana.
  • Aprovecha a ventilar por ejemplo tras una tormenta, en ese momento el aire estará más limpio.
  • Pregunta si eres un posible beneficiario de la vacuna para la rinitis alérgica.
  • Lava frecuentemente las manos.
  • No compartas utensilios de cocina, o vasos o botellas si eres propenso a rinitis infecciosas.
  • Evita alfombras, cortinas, mantas o colchas que almacenan polvo y ácaros.
  • Utiliza gafas de sol, si sufres también conjuntivitis alérgica.

Además de administrar antihistamínicos en comprimidos, soluciones orales o aerosoles nasales para reducir los síntomas alérgicos, el tratamiento constará de:

  • Corticosteroides nasales, que se prescriben por periodos cortos de tiempo y reducen la inflamación.
  • Gotas descongestivas, no más de 4 o 5 días para que al suspenderlas no agraven la congestión.
  • Vahos con eucalipto, para limpiar las vías nasales y que puedas respirar por la nariz.
  • Lavado de las fosas nasales con agua con sal.

Además se recomienda:

  • Humidificar el ambiente para evitar la sequedad en las mucosas.
  • Beber muchos líquidos para fluidificar la mucosidad.

Consulta con tu médico si tienes dudas y sigue sus instrucciones en todo momento para evitar complicaciones. Sobre todo si tienes intención de practicar algún deporte, como el running. En AXA Health Keeper los tienes a tu disposición.