La sal yodada y la no yodada son dos de las principales opciones que tenemos cuando hablamos del condimento más popular del mundo. Ambas son esenciales para mejorar el sabor de las comidas y también lo son en términos de nutrición. ¿Son muy diferentes?

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Qué es la sal yodada

La sal yodada, como su nombre indica, contiene yodo, un mineral esencial para la salud porque ejercita funciones importantes en el correcto desarrollo y crecimiento del cuerpo. El yodo también es esencial para la salud de la tiroides, el lugar donde se producen las mayores reservas de yodo del cuerpo y que requiere del mineral para la síntesis de las hormonas que secreta.

Por este motivo, una deficiencia de yodo puede conducir a un agrandamiento de la glándula tiroides (bocio), metabolismo lento, aumento de peso y algunos síntomas de hipotiriodismo como fatiga.

El yodo, además de encontrarse en la sal yodada, también está presente, de forma natural, en alimentos como mariscos y pescado de agua salada, algas marinas y vegetales cultivados en suelos ricos en yodo. Los productos lácteos también pueden proporcionarlo si los animales pastan en suelos que contienen yodo.

A pesar de todo, puede haber personas que no consumen la cantidad suficiente de yodo.

Por qué se añade sodio a la sal

La sal yodada se empezó a comercializar en la década de 1920 en Estados Unidos con el fin de reducir entonces la incidencia de bocio. En 1993, la Organización Mundial de la Salud (OMS) acordó una política de yodación universal de la sal, es decir, agregar yodo a la sal para acabar con el problema del déficit de yodo.

La sal usada en la producción comercial no está yodada. La mayoría procede de minas de sal subterráneas y de la cosecha a partir de la evaporación del agua de mar. En una revisión de varios estudios sobre la sal yodada publicada en Cochrane, los expertos determinan que la sal yodada es el medio más apropiado de suplementación con yodo por varios motivos:

  • La sal es un ingrediente consumido por casi todo el mundo en cantidades aproximadamente iguales durante todo el año.
  • La producción de sal se centra en unos pocos centros de fabricación, lo que facilita el control de calidad.
  • El yodo no afecta al sabor ni al olor de la sal.
  • La yodación es un proceso barato.

La sal suele yodarse usando yodato de potasio, la forma más estable y menos soluble, o yoduro de potasio. El nivel de yodación de la sal depende del consumo individual de sal, el grado de deficiencia de yodo y la pérdida de yodo del productor al consumidor. Actualmente, se recomiendan niveles de yodación de 20 a 40 miligramos de yodo por kilogramo de sal.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere consumir menos de 5 gramos de sal por día (equivalen a 2 gramos de sodio), mientras que la Asociación Americana del Corazón recomienda una ingesta menor, 3,75 gramos al día (corresponden a 1,5 gramos de sodio). Advierte que más del 70 % del sodio que consumen los estadounidenses procede de alimentos envasados y preparados, no del salero.

Sal yodada o sin yodo Contraindicaciones

Contraindicaciones de la sal yodada

Una ingesta elevada de yodo puede aumentar el riesgo de disfunción tiroidea en ciertos grupos de personas como bebés y ancianos. El consumo excesivo de yodo puede ser el resultado de fuentes dietéticas, vitaminas y medicamentos que contienen yodo, así como de tomar suplementos de yodo.

Numerosos estudios han demostrado que la sal yodada es segura, con un riesgo mínimo de efectos secundarios para la población general, incluso a dosis casi siete veces el valor diario recomendado. Se calcula que el límite superior seguro de yodo es de casi cuatro cucharadas pequeñas (unos 23 gramos) de sal yodada por día.

Sal sin yodo

La sal no yodada, también conocida como sal de mesa, es cloruro de sodio, a la que no se le ha añadido nada. Desde el punto de vista químico, la sal no yodada es sal procesada que contiene aproximadamente un 97 % o 99 % de cloruro de sodio. Esta sal procede directamente del mar o de depósitos de sal subterráneos. Dependiendo del fabricante, algunas sales no yodadas pueden procesarse para crear una textura más fina.

Tanto la sal yodada como la no yodada tienen el mismo aspecto y el mismo sabor. Sin embargo, la sal yodada contiene aditivos que la otra no contiene porque, de lo contrario, el yoduro de potasio podría evaporarse o aglomerarse.

Sobre qué tipo de sal es más recomendable, la respuesta es que ambas sales son una buena opción. Lo más importante que debes recordar es que tu consumo de sal no exceda los cinco gramos al día recomendados por la OMS. Una dieta rica en sal puede aumentar el riesgo de presión arterial alta, accidente cerebrovascular y otros problemas relacionados con el corazón.

Recuerda que, si llevas una alimentación equilibrada y variada, casi con toda seguridad ya obtienes la cantidad suficiente de yodo y no necesitas usar sal yodada para compensarlo. Y, además, tu salud te agradecerá que la cuides para poder afrontar cualquier tipo de crisis sanitaria como la que estamos viviendo.

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Fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS)
  • Asociación Americana del Corazón
  • Cochrane
  • Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.