Si eres de los que se salta el desayuno de primera hora de la mañana porque no tiene hambre recién levantado, no debes preocuparte. Un estudio de estudios publicado hace pocos días en el British Medical Journal deja claro que el desayuno debe dejar de ser percibido como “la comida más importante del día.”

 

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Beneficios del desayuno

 

La revisión sistemática de 11 ensayos clínicos controlados sobre los efectos de saltarse el desayuno revela con claridad que, ni se reduce la tasa metabólica en reposo, ni hace ganar peso al que no desayuna. Estos resultados coinciden con los de otros estudios cualitativos que ya apuntaba que no había evidencia de que la falta del desayuno en la pauta de alimentación fuera negativa para las personas.

En los últimos 50 años, el mensajes sobre los beneficios para la salud de desayunar bien y, sobre todo, con cereales procesados ha sido predominante. Pero…¿y si esto no fuera más que un mito más de la alimentación?

Los estudios realizados ahora apuntan a que hay dos conceptos erróneos detrás de la creencia de las últimas décadas sobre los beneficios del desayuno. Por un lado, está la idea de que comamos en pequeñas cantidades y más menudo para evitar el estrés de la digestión de comidas copiosas, sobre todo a última hora del día. Sin embargo, estos razonamientos se sustentan en estudios hechos con ratones y en alguno hechos con humanos pero durante periodos de tiempo cortos, poco útiles para generalizar los hallazgos.

Por otro lado, se ha asentado como creencia la observación repetida de que las personas con diabetes y obesidad se saltan más el desayuno que las personas delgadas. Pero este concepto surge de estudios sesgados por el hecho de que las personas que se saltan el desayuno, son más proclives, de media, a tener un nivel educativo más bajo, a ser menos sanos y, en general, a seguir dietas nutricionalmente pobres.

A pesar de estos sesgos y de la evidencia en contra que ha surgido en los últimos años, a partir de ensayos clínicos aleatorios, la idea de que no es saludable saltarse el desayuno ha permanecido en el acervo científico durante décadas.

 

Saltarse el desayuno no es tan malo: diabetes y obesidad

 

Cómo se ha interpretado esta noticia

 

En el entorno científico estos hallazgos han generado controversia porque, como bien señala la Dra. Flavia Cicuttini, autora del multi estudio, “saltarse el desayuno no es una buena recomendación para todo el mundo, pero sí hemos visto que hacerlo no aumenta el riesgo de obesidad.”

En los medios generales, muchos han adoptado el enfoque del peso para informar de los hallazgos en el multi estudio. Así lo hace el Business Insider en su edición francesa, que asegura que “saltarse el desayuno no significa engordar” y el  Hola-Hello en su edición internacional que destaca en boca de la investigadora principal, la doctora Flavia Cicuttini,  que “las evidencias señalan que desayunar tiende a aumentar la ingesta calórica total de la persona y el aumento de peso general”.

Otros, como El País, se centran en señalar que “desayunar -si no se hacía antes- no sirve para perder peso” y que “ni siquiera es concluyente que afecte al rendimiento mental de los pequeños ” Como señala Forbes, lo importante es tener en cuenta que si los alimentos elegidos para desayunar son muy calóricos o grasos o demasiado ricos en hidratos de carbonos simples, puede no ser una buena idea desayunar cuando se quiere perder peso. En la misma línea se expresa The Telegraph, titulando: “después de todo, el desayuno puede que no sea la comida más importante del día”

 

Entonces ¿es bueno no desayunar?

 

La publicación de este multi estudio ha creado controversia entre numerosos dietistas y especialistas en endocrinología, pues hasta ahora el desayuno ha sido un dogma de la medicina.

Tanto, que dicha recomendación forma parte de la mayoría de guías de salud pública en el mundo occidental, avisando de que saltarse el desayuno, solo nos dejará más hambrientos y que comeremos más en la comida haciéndonos subir de peso.

Sin embargo, la mejor forma de seguir las recomendaciones científicas, a menudo contradictorias, es el sentido común.

Se estima que un tercio de las personas en el mundo occidental se salta el desayuno y no por eso son más obesas o tienden a comer más. Hay que tener en cuenta que algunas personas están programadas para preferir comer por la mañana temprano y otras, para hacerlo más tarde, ajustándose al metabolismo único y personal de cada uno.

Por tanto, mientras esperamos a que las guías médicas cambien, no hay nada de malo en hacer sus propios experimentos retrasando la hora del desayuno según su gusto y conveniencia. Y sin por ello pensar que no llevan una vida sana, como señalan los autores del estudio.

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