En cuando empieza el frío, los días más cortos y el sol calienta menos, da comienzo la época del resfriado. Algunos parece que estamos abonados y no hay otoño sin un buen catarro que nos deja fuera de juego durante unos cuantos días. Entonces nos surge la duda: ¿Se debe hacer deporte resfriado o con gripe?

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Hacer deporte con catarro

La OMS reconoce que sufrir dos o tres constipados al año es absolutamente normal. Como ya sabes el catarro es producido por un virus, y por lo tanto el uso de antibióticos no es efectivo. Así que para superar el resfriado, tan sólo podemos paliar sus síntomas:

  • Goteo y congestión nasal.
  • Dolor de cabeza y de garganta.
  • Tos.
  • Estornudos.

El resfriado puede dar unas décimas de fiebre y afectará al apetito y posiblemente al sueño.

El tratamiento pasa por un descanso relativo, según el malestar de cada uno, jarabe para la tos o mucolítico, gotas nasales, y algún antitérmico o medicamento anticatarral. Se debe llevar una dieta ligera y con abundantes líquidos que ayudarán a que la mucosidad se elimine más fácilmente.

A la hora de hacer deporte eres tú mismo quien debe valorar tus síntomas. Si sólo tienes goteo nasal, dolor de garganta o estornudos, es posible que puedas salir a entrenar  y realizar un buen entrenamiento sin demasiados problemas. Pero si tus síntomas son más importantes, o ya no hablamos de un resfriado sino de una gripe, y tienes ataques de tos, congestión en el pecho, dolor muscular, fatiga, mareo o náuseas, es mejor que te quedes en cama y reposes. Evita salir a entrenar si tienes fiebre. Puedes provocarte un desmayo por una bajada de tensión.

También tienes que valorar el deporte que haces. Un partido de fútbol es mucho más intenso que media hora caminando, que incluso te puede venir bien para despejar la cabeza embotada. Debes ser consciente de lo que tu cuerpo puede aguantar y si tienes dudas consulta con tu médico.

Cómo evitar resfriarnos

  1. Lávate las manos siempre tras toser, estornudar o tras sonarte la nariz.
  2. No te toques la cara.
  3. Desinfecta con alcohol los pomos de las puertas y el teléfono fijo. No compartas botellas o cubiertos.
  4. Descansa para fortalecer el sistema inmunológico.
  5. Evita el tabaco.
  6. Ventila bien tu casa y evita estar en espacios poco ventilados.
  7. Relájate. El estrés influye en la sintomatología del resfriado, porque descienden tus defensas y su capacidad de respuesta antiinflamatoria.
  8. Modera el alcohol, que deshidrata el organismo y nos deja más susceptibles a las infecciones.
  9. Bebe muchos líquidos para hidratar las mucosas y evitar que los virus queden ahí atrapados.
  10. Lleva una dieta rica en vitaminas, no sólo vitamina C, sino vitamina A, D y complejo B. Aumenta la ingesta de verduras y frutas de temporada (naranjas, mandarinas, limón, kiwi, calabaza, calabacín, berzas, espinacas…)

No es posible evitar toda la vida el refriado, pero al menos si llega estarás preparado para combatirlo. Eso sí, si te cuidas, lo pasarás más rápido. No te obsesiones por el entrenamiento, si estás enfermo descansa. Tu cuerpo lo agradecerá.

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