Algunas heridas no se curan como deberían. Una herida infectada puede ser más peligrosa que la herida en sí misma. Te ayudamos a detectar los síntomas que indican que una herida se ha infectado y cómo puedes tratarla.

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Una herida pasa por varias etapas de curación naturales: tras el sangrado, empieza a formarse una costra. Puede haber algo de hinchazón, dolor o enrojecimiento, pero no debe durar demasiado. A medida que la herida empieza a sanar, comenzará a crecer tejido nuevo sobre la herida.

En general, esto lleva unas dos semanas, en función de la gravedad de la herida. Cuando esto no es así, lo más probable es que se haya infectado.

Qué es una herida infectada

Una herida infectada es aquella en la que crecen y se propagan microbios, generalmente bacterias (especialmente estafilococos o estreptococos), dentro de la piel o en la herida. Estas infecciones activan el sistema inmune del cuerpo y causan una inflamación y daño dentro de la piel y ralentizan el proceso de curación.

La cicatrización de una herida es un proceso complejo en el que las células trabajan juntas para limpiar, sellar y producir nuevos tejidos y vasos sanguíneos. La infección puede desarrollarse en cualquier tipo de herida: quirúrgica, un corte, por mordedura, por un traumatismo, una picadura, etc.

Muchas infecciones permanecen confinadas en un área pequeña, como un rasguño infectado o un folículo piloso, y generalmente se curan solas. Otras, sin embargo, pueden persistir si no se tratan de forma adecuada.

Síntomas de una herida infectada

Las heridas más profundas son mucho más propensas a infectarse que las superficiales como rascadas. Las garras o los dientes penetrantes de los gatos representan un riesgo importante de infección. Los síntomas más característicos de una herida infectada son:

  • Cambios notables en el crecimiento de la herida: mira la herida para comprobar si se producen cambios notables en la zona. Si la herida ha crecido en tamaño, podría significar que se está extendiendo a los tejidos cercanos.
  • Enrojecimiento: si la zona aparece más roja también podría ser signo de infección y puede ser que se esté propagando.
  • Hinchazón: es normal que la herida se hinche un poco si te la acabas de hacer, pero disminuye con el tiempo. Sin embargo, una herida infectada tiende a hacer lo contrario y, a menudo, se hincha cada vez más.
  • Calor o sensibilidad alrededor de la herida: el dolor o la sensibilidad debe disminuir a medida que la herida cicatriza. Si esto no es así y observas un poco de calor o sensibilidad, significa que está infectada.
  • Pus: la presencia de pus o de secreción excesiva procedente de la herida también es síntoma de infección.
  • Fiebre: las infecciones también pueden causar fiebre, sobre todo cuando se propagan a la sangre.

Sintomas de que una herida Tratamiento

 

Tratamiento para curar una herida infectada

El riesgo de infección de una herida puede minimizarse con una limpieza y un tratamiento oportunos. Muchas infecciones bacterianas superficiales e infecciones virales se curan por sí solas sin tratamiento.

Otras infecciones bacterianas pueden requerir solo un antibiótico tópico y algunos casos requieren incisión y drenaje. Las infecciones más profundas pueden necesitar antibióticos por vía general o sistémica. La supervisión de un médico ayudará a establecer cuáles es el mejor tratamiento.

La elección se basa en los resultados del cultivo y las pruebas de susceptibilidad a los antibióticos. Las heridas también pueden necesitar la extracción de tejido muerto, incluso más de una vez.

El tratamiento dependerá también de si hay otras afecciones que pueden retrasar la cicatrización de la herida, como diabetes, desnutrición, SIDA y otros trastornos que puedan comprometer el sistema inmunitario.

Cómo prevenir infecciones

Las infecciones se pueden controlar si las heridas se curan bien. Para ello, es preciso tener en cuenta:

  • Detener el sangrado: las heridas más pequeñas lo harán por sí solas, pero en ocasiones puede ser necesario aplicar una presión suave con un vendaje limpio y elevar la herida hasta que se detenga el sangrado.
  • Lavar vigorosamente la herida con agua y jabón: esto ayudará a eliminar la suciedad que pueda haberse acumulado y las bacterias. La suciedad puede eliminarse con unas pinzas higienizadas con alcohol. Esto debe hacerse lo antes posible porque cuanto más esperes, más alto será el riesgo de infección.
  • Aplicar un antibiótico: una capa delgada de una pomada antibiótica ayudará a mantener la superficie húmeda y a prevenir las cicatrices.
  • Cubrir la herida: una venda, una gasa o una tirita para cubrir la herida ayudará a mantenerla limpia. Pero si la lesión es pequeña, mejor dejarla descubierta.
  • Vacuna del tétanos: con heridas profundas, es importante recibir una vacuna contra el tétanos si no la has tenido en los últimos cinco años. Consulta con el médico.
  • Estar atento a los signos de infección: si ves signos de infección en la piel o cerca de la herida, como enrojecimiento, aumento del dolor o hinchazón, consulta con el médico.

Estos primeros auxilios pueden ayudarte a evitar que una herida se te infecte. Y recuerda que, siempre que tengas dudas, debes consultar con el médico.

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Fuentes:

  • Mayo Clinic
  • Asociación Americana de Química Clínica (AACC)