Uno de los trastornos del aparato digestivo y de la flora intestinal que se detecta cada vez más en las consultas médicas es el SIBO (Small Intestinal Bacterial Overgrowth) o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. ¿Sabes de qué se trata?

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¿Qué es el sobrecrecimiento bacteriano intestinal?

La Asociación Española de Gastroenterología habla de sobrecrecimiento bacteriano intestinal  o SIBO cuando se diagnostica un síndrome de malabsorcion de los alimentos, atribuido a un número excesivo de microorganismos en el intestino.

Bacterias intestinales

La función del intestino delgado es la digestión y absorción de nutrientes. En ella tendría que haber menos de 1.000 microorganismos/ml, independientemente de si son beneficiosos o no.

No obstante, cuando aparece SIBO, las bacterias estreptococos (Bacteroides, Escherichia y Lactobacillus) proliferan de forma desmesurada en el intestino delgado.

Cuáles son los síntomas de SIBO

Los síntomas del sobre crecimiento bacteriano en el intestino delgado pueden ser muy diversos, lo que puede retrasar y dificultar un diagnóstico claro.

Diarrea o estreñimiento: también es habitual la inflamación y daño en la superficie intestinal.

Halitosis: suele ser frecuente tener mal aliento.

Malabsorción de nutrientes: si hay mala asimilación de las grasas puede aparecer la esteatorrea, una diarrea con grasa en las heces. Puede también darse pérdida de peso y deficiencias de vitaminas A, E, B12, tiamina y nicotinamida, así como de proteínas, pudiendo acarrear un cuadro de desnutrición.

Exceso de gases: se experimentan más flatulencias y distensión abdominal, debido a la mayor presencia de dióxido de carbono, hidrógeno y metano, sobre todo, cuando se ingieren alimentos con fructosa o lactosa.

Consecuencias en el cuerpo: fibromialgia, dolores de cabeza, alteraciones menstruales, dolores articulares, cansancio y síntomas cutáneos e intolerancia.

Confusión mental: se produce un aumento de la permeabilidad intestinal, que permite el paso de las toxinas al torrente sanguíneo, que puede llevar a confusión o niebla mental.

Las señales de SIBO en el organismo se pueden confundir con las de otras patologías, como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad celíaca o la intolerancia a la lactosa.

Causas de SIBO

Las investigaciones constantes han posibilitado identificar algunas causas por las que puede haber un exceso de bacterias en este órgano:

1. Déficit nutricional: el SIBO puede ser una alarma del cuerpo, que interactúa con su microbiota para tratar de solucionar otro problema subyacente, como un déficit nutricional o un trastorno metabólico (como por ejemplo, diabetes).

2. Trastornos funcionales: uso de fármacos (como los opioides, que alivian el dolor), diabetes, pseudo obstrucción intestinal (el intestino es incapaz de empujar el alimento) y párkinson.

3. Alteraciones anatómicas: síndrome del asa ciega intestinal (los alimentos no se mueven del intestino), enfermedad inflamatoria intestinal, diverticulosis (cuando hay bolsas en el intestino grueso) y bypass gástrico (reducción de estómago).

4. Cirrosis hepática e insuficiencia pancreática exocrina, porque se altera la composición de la bilis y las enzimas digestivas.

5. Trastornos del sistema inmune: inmunodeficiencia variable combinada, la infección por VIH y deficiencia en inmunoglobulina.

6. Disminución del pH ácido del estómago: alteraciones de la acidez gástrica por la toma excesiva de protectores gástricos, como Omeoprazol.

7. Otras situaciones: parasitosis, enfermedad celíaca o síndrome de intestino irritable. En personas con este síndrome, el SIBO puede estar presente hasta en el 65%.

Síntomas del sobrecrecimiento bacteriano intestinal (SIBO): tratamiento

Test de sobrecrecimiento bacteriano

Los expertos aconsejan que el primer paso para determinar SIBO es sospecharlo.  A día de hoy la prueba diagnóstica que se usa más es el test del aliento o test de aire espirado.

El objetivo de esta prueba es administrar lactulosa o lactitol (azúcares que “comen” las bacterias) a la persona y medir luego los niveles de hidrógeno y metano en el aire espirado (dos gases que producen los microoganismos).

Un resultado positivo puede ser un primer indicio para considerar que el paciente tiene SIBO, aunque hay muchos falsos positivos, por lo que los resultados deben cumplimentarse con el resto de la historia clínica.

Tratamiento para el sobrecrecimiento bacteriano

Antibióticos: para tratar este trastorno se emplea la rifaximina (que elimina a las bacterias) u otros como antibióticos la neomicina, el ciprofloxacino, el metronidazol o la amoxilicilina.

Procinéticos: medicamentos utilizados para mejorar el tránsito intestinal, favoreciendo la velocidad de vaciado y la función de los esfínteres.

Antifúngicos: sustancias que tiene la capacidad de evitar el crecimiento de algunos tipos de hongos (como la Cándida).

Cambios en la alimentación: se aconseja una dieta baja en FODMAP (Fermentable Oligosacáridos Disacáridos Monosacáridos y Polioles), que se basa en eliminar determinados carbohidratos que producen las molestias como la leche con lactosa, las legumbres, embutidos, las bebidas alcohólicas y todos los productos procesados.

Las molestias de SIBO y la complejidad para dar con el diagnóstico puede hacer que las personas que lo padeceb se sientan un poco incomprendidas. Pero la confianza en los profesionales sanitarios y los últimos avances médicos pueden ayudar a afrontar esta dolencia.