Generalmente empezamos a correr por dos motivos: perder peso o ponernos en forma. Sin embargo, no debemos obsesionarnos con ver los resultados enseguida, ya que ambos procesos llevan su tiempo.

Correr nos ayuda a perder peso, ya que aumenta nuestro gasto energético. Sin embargo, combinarlo con ciertas medidas extremas, hace que en ocasiones lleguemos a poner en riesgo nuestra salud.

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Correr con una bolsa de basura por encima de la camiseta

Existe la falsa creencia de que correr con una bolsa de basura nos ayuda a perder peso antes, sin embargo, lo que consigues es sudar más y por lo tanto deshidratar tu cuerpo. Los kilos que hayas adelgazado de líquido, volverás a cogerlos en cuanto bebas agua.

Enrollarse con papel film el abdomen

Se genera un efecto sauna en el que el sudor se acumula en el abdomen, lo que nos da la sensación de perder peso más rápidamente. El problema es que esto no le permite a la piel transpirar, y esto puede trascender en un problema para nuestro cuerpo.

Entrenar todos los días

No es bueno salir a correr todos los días si no somos deportistas de élite. Nuestro cuerpo necesita asimilar todo el ejercicio realizado y recuperarse del esfuerzo. Además, podemos lesionarnos con más facilidad si entrenamos a diario.

Dietas extremas

Empezar a correr generalmente está unido a perder peso. Mucha gente, por falta de conocimiento, combina el ejercicio con dietas muy estrictas. Lo ideal es encontrar el balance calórico entre las calorías que consumes y las que quemas. Debes gastar más energía de la que consumes, pero no hacerlo de forma exagerada.

Nunca se deben reducir mucho las calorías que comemos si a la vez estamos practicando deporte, ya que esto puede traducirse en un problema de salud, y además, no estarás al 100% cuando entrenes, te notarás más cansado.

Consumir muchas proteínas

A veces, cometemos el error de consumir grandes cantidades de proteína para obtener más músculo. Sin embargo, el cuerpo sólo admite un número de proteínas: 1,5 a 2 gramos por peso corporal y día. Lo único que conseguirás siguiendo esta práctica es que tu hígado trabaje más.

No comer después del entrenamiento

Mucha gente cree que si no come después de entrenar será más fácil perder peso. Sin embargo, para tu salud es malísimo porque dejas el cuerpo sin nutrientes.

Siempre que termines de hacer ejercicio, ayuda a tu cuerpo a recuperarse aportándole las vitaminas que necesita bebiendo mucha agua y alimentándote de una manera equilibrada.

Tanto perder peso, como ponernos en forma son procesos que nos llevarán un tiempo ver los resultados. No se trata de conseguir el cuerpo deseado en poco tiempo, sino en ser constante y acompañarlo de una vida saludable.

Las técnicas extremas hacen que experimentemos cambios más rápidos en nuestro cuerpo, pero en el momento en el que dejemos de practicarlas, nuestro cuerpo volverá a su estado anterior. Es mucho más recomendable seguir unos entrenamientos y pautas que produzcan un cambio en tu cuerpo de manera progresiva y sin ser perjudicial para tu salud.

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